EMBARAZO Y HERPES GENITAL

Si una mujer padece de herpes, deberá tener especial cuidado durante el embarazo. El momento del alumbramiento es especialmente peligroso para el bebé. Si la madre tiene su primer brote cuando está embarazada, tiene mayores probabilidades de pasárselo a su bebé. Si está contagiada por el virus pero no es el primer brote, el riesgo es bastante más reducido.

Una de las principales consecuencias del herpes genital es las consecuencias que pueden tener sobre el embarazo. Los virus de herpes del tipo 1 y tipo 2 pueden transmitirse al niño o niña, especialmente en el momento de dar a luz. Los bebés que se contagian de este virus en el momento del nacimiento, todavía no tienen su sistema inmune lo suficiente maduro. En estas condiciones, el virus es especialmente destructivo y maligno. Puede introducirse en el cerebro de su bebé y extenderse al resto del cuerpo. Hace unos años, estos niños solían morir. Hoy en día y con las medicaciones existentes, solo un 5% muere, aunque muchos sufren daños cerebrales o problemas en los ojos. Es por ello que prevenir es especialmente importante. Paradójicamente el mayor riesgo está en aquellas mujeres, que no tenían herpes y que se han contagiado durante el último trimestre. Estas son las madres que tienen mayor probabilidad de pasárselo a su bebé.

Es por ello, que si usted esta embarazada y no tiene herpes, tenga especial cuidado de no contraerlo. Asegúrese de que su marido o pareja no lo tiene. Si su marido o pareja lo tiene, evite cualquier contacto sexual.

En el caso en que usted o su pareja estén contagiados por el virus del herpes, hágaselo saber a su ginecólogo, aunque no tenga un brote. Su ginecólogo le dará toda la información que necesita para que todo vaya bien.